Cuando somos niños se nos enseña cosas de este tipo, muy simples pensarás pero lo simple es la base de nuestra solidez, nuestro poder como ser humano. Al hacernos adultos, vamos perdiendo el norte para dejarnos llevar por la ilusión, por la sociedad, por un ansías de éxito monetario, alzamiento de ego y de poder, volvernos rencorosos, materialistas, juzgadores, etc.
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Sí se concreta en personas que hayan sufrido, un traumatismo craneal las cuales han sufrido un choque emocional, un choque de todas sus neuronas y equilibrio físico, emocional , los simples valores, buenos actos, consejos, forma de actuar … se pierden. Está descontrolado, perdido , desorientado por el nuevo camino. Sobretodo al inicio y pueda ser toda su vida, sino es consciente de ello.
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Se ha de aceptar, que a veces no por ver o leer cosas muy complicadas para su cerebro, que ojo también es bueno hacerlas para equilibrarlo se vayan a entender mejor. Lo que cuesta con sangre entra!!, se suele decir. Sin embargo, no todos los cerebros y en todos los momentos del día están bien oxigenados. Esto en personas normales, puede no ser importante, pero en personas que hayan tenido lesiones sí!. Es importante, para que los nuevos conocimientos o simplemente los viejos, como en este caso, sean buscados y encontrados en su psique, razonados y comprendidos.

Todo el mundo, por eso tiene sus tiempos y en este tipo de personas se les ha de dejar para que puedan bajo el efecto de grandes hemorragias sufridas y alteraciones puedan discernir desde su propia perspectiva de lo que es/fue adecuado o inadecuado.

A veces lo simple es abundante. Como este libro!!

Su simpleza , sus 40 pequeñas frases, concisas y simples hacen que cualquiera al mirar unos dibujos no muy elaborados distraigan la mente del lector y la mente se centre en el mensaje. Leyendo, recordando lo que es básico en esta vida y no se debería de olvidar nunca. Aunque no por muy bien dado sea uno, y se haya de ser, se tenga que ser tonto. Desgraciadamente, hoy en día hay mucha gente se aprovecha de otros y es ahí cuando el que ayuda debe saber a quien y hasta cuando decir basta, para su propia estabilidad emocional.